martes, 10 de mayo de 2011

Etapa 21. Foncebadon -Ponferrada



Etapa 21.        Foncebadon -Ponferrada    27,3Km   7h – 13,10h

Me levanto temprano, haciendo desayuno en el albergue y salgo pensando en alcanzar los 2 km que me quedan hasta lo alto de la montaña para comenzar el ascenso hasta Ponferrada, miproxima parada.
 A la salida tomamos el camino de la izquierda, que en suave pendiente nos acerca hasta la carretera. Por una senda paralela a la carretera, que avanza junto a algún bosquete de repoblación, llegamos hasta la Cruz de Ferro. Situada a unos exactos 1500 metros de altitud (el techo del Camino), no es más que una pequeña cruz de hierro aupada por un desproporcionado alto mástil de madera. 

Alli coinciden muchos caminantes que se entretienen haciéndose fotos de recuerdo mientras descansan. Yo hago unas foticos y comienzo la bajada.
Dos kilómetros y trescientos metros después de la Cruz de Ferro nos plantamos en el refugio de Manjarín, el albergue más peculiar del Camino gestionado por Tomás Martínez, el hospitalero templario. El sonido de una campana y las señales del humo de una hoguera nos guían hacia su interior. El ambiente de puertas adentro es mejor descubrirlo por uno mismo. Sin agua corriente ni energía eléctrica, ofrece a los peregrinos que lo desean alojamiento. No hay que ser ningún mago para adivinar las comodidades que podemos encontrar en el interior de la choza, sobran las palabras. Después de ponernos el sello en la credencial nos despedimos del caballero templario y a continuar.
          Después del descenso, ahora toca un duro repecho hasta alcanzar el cruce que lleva a donde se alzan las antenas de una estación militar, en ese punto es donde se encuentra el techo del Camino (1517 mts.). Con un panorama espléndido de lo más impactante de la ruta. Valles por doquier perdidos entre las laderas, ahora luce un espléndido sol. 
 Ahora toca descender de lo lindo, con rampas muy pronunciadas. La marcha se hace muy peligrosa y hay que extremar las precauciones para no lesionarse, pero pasamos la prueba sin novedad y entramos por su calle Real en la localidad de El Acebo, primera pintoresca localidad de El Bierzo, resurgida como otras muchas gracias al Camino de Santiago. Allí decido hacer una parada para descansar y almorzar unos bocatas rebozados en un bar que me han sujerido. Todo el mundo para en el primer bar de la calle, pero a los que conozco del albergue les digo que me sigan. Mas abajo, entramos en un bar con terraza por detras donde nos llevan a descansar y desayunar los bocadillos rebozados. Una maravilla. Aniceto queda tan prendido del lugar y los bocatas, que se dispone a pagarnos a todos el desayuno. Un detallazo por sus parte.

Saliendo de El Acebo, se erige un monumento formado por una gran roca sobre la que descansa el esqueleto de una bicicleta con y los atributos propios del peregrino; una placa recuerda a un peregrino alemán muerto en accidente.
          Enseguida me desvio por otra senda también con una pendiente bastante peligrosa que me deja en otra localidad muy pintoresca, me refiero a Riego de Ambrós con sus balconadas de madera engalanadas con macetas floridas.  
Algunos hacen fin de etapa aqui, yo tomo un refresco y continuo hacia Molinaseca.
Continuo por  una senda, que desciende bajo la sombra de los castaños y el frescor del arroyo de Prado. Ya en campo abierto llegamos de nuevo junto a la carretera, que volvemos a dejar para iniciar un descenso tortuoso que dejará su impronta en nuestros músculos, sobre todo del cuadriceps. Paso por la vera de algunos chopos y al pie de la carretera está el Santuario de la Virgen de las Angustias, de finales del XVII y que cede el paso al puente medieval sobre el río Meruelo, por el que entramos en Molinaseca
Es curioso observar la cantidad de bares que vamos encontrando, se pueden contar hasta 34 que los lugareños llaman "bodegas".Cruzo la localidad por la calle Rea. Giramos a la derecha y tomamos un camino que progresa cerca del río Meruelo y que más adelante se va acercando a la carretera. Una pista con algún tobogán, molesto a estas alturas de etapa, conduce hasta Campo. Poblado ya en la Edad Media, Campo cuenta con una fuente romana y varios mesones  donde reponer fuerzas.
Salimos, ya por asfalto, buscando la vega del río Boeza, que fluye a la derecha. Varias barriadas nos escoltan hasta cruzar el río y cuatrocientos metros después salvamos las vías para finiquitar en breve la etapa. Ponferrada y el albergue de San Nicolás de Flüe nos recibe. Tras alojarme salgo a buscar una pizza que me cocino en el albergue.  



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